Importancia de la Administración Eclesiástica

Generalmente se cree que un buen líder o directivo eclesiástico sólo debe tener un amplio dominio teológico y bíblico, dotado en lo posible de una gran espiritualidad. Sin embargo, muchos de los grandes problemas generados en las organizaciones cristianas o evangélicas están relacionados con el modelo de administración eclesiástica aplicado, el cual se deriva, a su vez, del tipo de gobierno eclesial, temas que han sido bastantes descuidados por las comunidades religiosas.

 

Existe la tendencia a pensar que tal como se dirige una empresa o negocio, la administración de una iglesia o la conducción de un departamento dentro de ella (coro, escuela bíblica, unión femenina o clase de dorcas, cuerpo de jóvenes, etc.) tienen como base los mismos principios y valores seculares, donde la búsqueda insaciable del poder, el egocentrismo, el autoritarismo, el enseñoramiento, etc., forman parte de la rutina diaria. Donde el acceso a un cargo directivo de mayor jerarquía torna cada vez más inalcanzable al líder por parte de sus subordinados. Sin embargo, Jesús enseñó que “Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ella tienen autoridad son llamados bienhechores; más no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lucas 22:25-26, Reina-Valera, 1960). Claramente Jesús establece un nuevo modelo de administración basado en el servicio a los demás.

 

Por lo tanto, quien sea o anhele ser parte de la administración de una iglesia o departamento debe tener muy claro que su principal responsabilidad será estar al servicio de los demás, y no esperar que la asamblea esté a su servicio. A partir del momento en que asume su cargo dentro de la administración eclesiástica, más que ganar privilegios, pierde derechos a cambio de un mayor número de responsabilidades y tareas que se deben efectuar a favor de la comunidad o asamblea, para edificación del Cuerpo de Cristo.

 

De este modo, los modelos o estilos de administración seculares suelen ser incompatibles con los principios y valores presentes en la administración eclesiástica, fundamentalmente cuando tienen como finalidad enfatizar la importancia del acceso al poder como mecanismo facilitador de las metas organizacionales. Por lo mismo, se requiere profundizar, desde un enfoque teórico y práctico, los principales tópicos que conforman esta disciplina del quehacer cristiano.

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Claudio Jaramillo Quezada

Valdivia, Chile 

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